El bardo psicodélico inglés ha publicado su vigésimo quinto álbum en solitario, grabado en Nashville con un elenco de músicos que incluye a Kimberley Rew, cofundador de The Soft Boys, y las armonías vocales de Gillian Welch.

‘The Confuser’ salió el 24 de julio de 2026 a través de Tiny Ghost Records, el sello comandado por Emma Swift, que ejerce además como productora ejecutiva del disco. Las sesiones se grabaron en Nashville. Hitchcock se puso detrás de la mesa junto a Brad Jones en la coproducción. Y el resultado suena orgánico, limpio y con un pie firme en el pop clásico sin renunciar a la aspereza subterránea que lleva cuarenta años cultivando.
Lo que vertebra el álbum es una idea tan simple como difícil de ejecutar: convertir la decadencia física y el colapso del tiempo en algo que suene a celebración. Nada de solemnidad fúnebre. Hitchcock opta por el humor absurdo, las guitarras afiladas y unos arreglos de estirpe clásica que funcionan como antídoto contra la nostalgia cómoda.
La reunión con Kimberley Rew es uno de los ganchos del disco. El guitarrista cofundador de The Soft Boys aparece en cuatro cortes y trae consigo la energía eléctrica de aquella formación que a finales de los setenta mutó el punk en delirio pop psicodélico. Junto a él, Eric Slick —batería de Dr. Dog— aporta pulso dinámico, Todd Bolden se encarga del bajo y Jeremy Fetzer, de Lambchop, construye un colchón de guitarra eléctrica cálido y sofisticado.
El viaje arranca con la urgencia punk-pop de ‘I Am This Thing’, primer sencillo que funciona como carta de presentación directa. Desde ahí el disco se abre en direcciones inesperadas. ‘My Dead Astronaut’ flota en una atmósfera ingrávida. ‘Yesterday’s Rain’ conecta con el clasicismo folk de The Byrds y es uno de los cuatro cortes con Rew a la guitarra. ‘Ghost in Sunlight’ despliega una calidez veraniega y desértica donde las armonías de Gillian Welch elevan todo. Y ‘Building From The Ruins’ rompe el molde con un bajo hiperactivo, funk terrenal y capas de pedal wah-wah.
El tramo final no afloja. ‘How To Feel Alright’ homenajea el rockabilly de los cincuenta filtrado por cinismo moderno. ‘Monday For Me’ apunta a las composiciones más narrativas de la etapa Nashville de Bob Dylan. Y ‘Wasted’, compuesta en una habitación de hotel en San Francisco, cierra el disco con una belleza desoladora que deja el álbum en un silencio difícil de sacudir.
La portada lo dice todo antes de escuchar una nota. Fondo azul violeta saturado, Hitchcock con abrigo oscuro, bufanda roja de cuadros y gafas de sol. Su nombre en rojo tipográfico contundente. El título en verde neón. Contraste deliberado entre vejez y vitalidad. Una sonrisa pícara que se niega a pedir disculpas por seguir aquí.
Veinticinco discos en solitario. Desde ‘Black Snake Diamond Role’ en 1981 hasta esto. Hitchcock no ha dejado de grabar ni una década. No ha tenido un hit masivo ni lo ha buscado. Lo que ha hecho es construir un cancionero que funciona como un mundo paralelo donde la excentricidad no es pose, sino lengua materna. ‘The Confuser’ no cambia esa ecuación. La perfecciona con la tranquilidad de quien sabe que el apocalipsis personal puede sonar a melodía luminosa si le inyectas la dosis justa de psicodelia.



