La banda de Manchester colgó el cartel de entradas agotadas un lunes festivo en la sala madrileña, con un set dominado por su último disco, ‘Dagger’.

No es fácil salir de Manchester con un grupo de postpunk y que no te caiga encima la sombra de medio panteón musical. IST IST llevan más de diez años peleando por un espacio propio entre esos fantasmas. El pasado 12 de octubre, en su primera visita a España de la mano de Primavera Tours, demostraron que el hueco existe.
La Moby Dick se llenó. Un lunes. La expectación se palpaba más de una hora antes de que arrancara el concierto, con fans luciendo camisetas de la banda en la puerta. Nutrida colonia británica entre el público y una representación considerable de la comunidad dark, que ha ido sumando a IST IST a su repertorio de devociones.
La trayectoria del cuarteto se ha construido desde la independencia más radical. Publican su música a través de su propio sello, Kind Violence Records, y han crecido a base de bolos. Su último disco, ‘Dagger’ (2026), alcanzó el puesto 21 en las listas británicas. Ese álbum fue el protagonista del set: siete de sus diez cortes sonaron en Madrid.
Desde la inicial «I Am the Fear», un latigazo de postpunk eléctrico, Adam Houghton dejó claro quién mandaba. Su registro barítono, profundo y de gravedad sepulcral, es el gran activo de IST IST. Recuerda a otras figuras del género, pero tiene personalidad suficiente para no quedarse en calco. Parapetado tras sus gafas de sol, alternando guitarra y voz, ejerció de maestro de ceremonias con una sobriedad que encaja perfectamente en el universo estético de la formación.
A su alrededor, todo funcionaba con precisión. Andy Keating al bajo, auténtico motor de canciones construidas sobre líneas graves, repetitivas e hipnóticas. Joel Jay a la batería, casi marcial. Mat Peters tejiendo la telaraña con guitarras y sintes, responsable de buena parte de las atmósferas envolventes. El sonido de la sala, impecable. La iluminación, otra historia: fotografiar un concierto en la Moby Dick sigue siendo deporte de riesgo.
«The Echo», «Warning Signs», «Burning» y «Makes No Difference» certificaron la fortaleza del material reciente. «Lost My Shadow», «The Kiss» y «Discipline» tiraron de catálogo para recuperar piezas que han ido cimentando su reputación. En sus mejores momentos, la banda consiguió algo que no todos los grupos de postpunk logran: que la gente bailara.
Ahí está también el matiz. La contundencia y la coherencia de su sonido terminan jugando un doble papel. Todo suena reconocible, sí, pero esa identidad tan marcada durante todo el concierto acaba generando cierta linealidad. Un setlist con algo más de contraste habría dado otro vuelo al directo.
Hubo espacio para el gesto cercano. La banda dedicó unas palabras a su fotógrafo habitual, un tipo bonachón que se movía cámara en mano por todo el recinto, y agradeció al público que hubiera llenado la sala. La recta final encadenó «Repercussions», «I Remember Everything», «Encouragement» y «Hope to Love Again» antes de cerrar con «You’re Mine» y «Stamp You Out». Despedida contundente.
IST IST son una banda con personalidad, un directo poderoso y un vocalista capaz de imponer su presencia en cada segundo. Les falta jugar más con los matices en sus repertorios. Pero el veredicto del público quedó claro: sala llena un lunes para celebrar una misa postpunk en la que nadie echó de menos la luz. Excepto los que iban con cámara, claro.


