La dupla jerezana publica su segundo disco tres años después de ‘Nadie Patín’ y el salto es descomunal. Mejor producción, mejores canciones, más ambición. Todo cuadra.

Entre ‘Nadie Patín’ (2023) y ‘Volver a Casa’ (2026) han pasado tres años. Parece una década. Donde antes había una deliberada baja fidelidad y una vocación maquetera casi caprichosa, ahora hay arreglos trabajados, una arquitectura sonora consciente y canciones que funcionan desde el primer segundo. Selu y Gome han hecho los deberes. Y con nota.
Lo raro es que haya pasado así. Estamos tan acostumbrados a que una banda lo dé todo en el debut y luego se desinfle que cuesta recordar qué era eso de aprender haciendo. Aquí no hay atajos. La mejora en la producción no tapa canciones flojas, sino que corre en paralelo a unas composiciones que han crecido al mismo ritmo.
El disco abre con “POR SI MAÑANA ME MUERO”, una declaración de intenciones con ecualización filtrada que funciona como repliegue antes del estallido. Guitarras incandescentes, melodías que enganchan al instante. Y a partir de ahí, sorpresa tras sorpresa. Arreglos de viento inesperados en “IMPOSIBLE”. Riffs armonizados con coros en “MENTIRAS”. Cajas de ritmo aceleradas en “MAÑANA”, donde sueltan una de esas frases que se te quedan clavadas: «Mañana tú y yo vamos a hacer historia para que no se me olvide si perdemos la memoria».
Hay una vocación clara por la inmediatez y el estribillo directo. No se esconden. Y no hay motivo para hacerles ascos.
“CORAZÓN DE CRISTAL” es quizá el tema donde mejor se ve la doble alma de la pareja. Un ojo puesto en la California soleada de Sum 41 y el otro en ese acento meridional que llevan como santo y seña. Suenan esta vez algo más desembarazados de sus referentes sureños, pero la tierra sigue tirando. Especialmente cuando las letras hablan de lo que cuesta irse. «Desde que vivo en Madrid siento que no puedo más / y estás cansada de mí, del tiempo que llevo tan raro», cantan en “RÁPIDO, RÁPIDO, RÁPIDO!” con una desazón que no necesita adornos.
Ahí está el doble mérito de este disco. Crecer sin forzar el paso e integrar lo propio con lo ajeno sin que chirríe nada. La dupla jerezana ha encontrado el equilibrio entre euforia pop-punk y corazón del sur, entre letras de euforia colectiva y cavilaciones a carne viva.
‘Volver a Casa’ es exactamente lo que su título promete. Un regreso a lo que son, pero con todo lo aprendido en la mochila. Tres años bien aprovechados.



