Sports llegan a España con su álbum homónimo bajo el brazo. El dúo de Tulsa tocará el 12 de noviembre en la Sala Changó de Madrid y el 13 de noviembre en Razzmatazz 2 de Barcelona para presentar ‘SPORTS’, su quinto disco y el más pop de su carrera.

El álbum, publicado a principios de año, marca un giro claro hacia lo electrónico. Auto-Tune en ‘Magic Trick’, sintetizadores con músculo en ‘Jelly’. Christian y Cale, los dos cerebros del proyecto, querían ir más allá. «Queríamos salir de ese sonido de bedroom pop y pensar: ¿qué pasa si intentamos hacer un disco de pop y algún día intentamos tocar en estadios? ¿Podríamos hacerlo?», reconocen en una entrevista reciente.
Para llegar ahí tomaron una decisión radical: producirse ellos mismos. Montaron su propio estudio en un espacio de un amigo en Tulsa, lo equiparon con todo lo que tenían y se encerraron. Sin productor externo por primera vez. «Sentíamos que necesitábamos un nuevo proceso y nuevos retos. Era ahora o nunca», explica Cale.
El camino no fue sencillo. El calor del verano en Oklahoma hacía del estudio un infierno, y la autoexigencia estuvo a punto de bloquearles. «Si estábamos pensando en una parte de la canción o en una letra, pensábamos que tenía que ser perfecta, increíble, todo el tiempo», recuerda Christian. Fue Cale quien dio con la clave: «La música es una de esas cosas en las que trabajar más duro no hace que las cosas sean mejores. Normalmente ocurre lo contrario: cuanto más dejas que las cosas fluyan, más te recompensa la música».
La canción que mejor explica ese proceso es ‘I Can’t Cry’. Empezó siendo otra cosa. Durante la mezcla la llevaron hacia un terreno más bailable, con un ritmo de cuatro golpes por compás que lo cambió todo. «Es la canción con la que más me ha sorprendido la reacción del público», cuenta Christian. «En los conciertos de Sports la gente suele ir un poco de guay, pero cuando tocamos esa se vuelven locos». Cale apunta directamente al público español: «Por lo que he oído, son muy apasionados y les gusta pasarlo bien. Así que me imagino que ‘I Can’t Cry’ sería una de las que les encantarían».
Lo del disco homónimo tampoco es casual. Quinto álbum y primera vez que le ponen su propio nombre. «Es como volver a presentarnos», dice Christian. Y Cale se ríe comparándose con los Beatles y su ‘White Album’. El humor está ahí, pero la intención es seria: este disco es un reset.
Que hayan hecho todo desde Tulsa, lejos de Los Ángeles y Nueva York, tiene sus ventajas y sus limitaciones. «Definitivamente es más barato», apunta Christian sin rodeos. Cale lo matiza: no saben si podrían permitirse un espacio en las grandes ciudades, pero reconocen que estar fuera reduce las opciones de colaboración. Sus amigos músicos allí son gente como Broncho. Poco más.
Madrid y Barcelona van a recibir a unos Sports que ya no son aquella banda de dormitorio que colocó ‘You Are The Right One’ en todas las playlists. Ahora piensan en grande, producen en grande y suenan en grande. Sala Changó el 12 de noviembre, Razzmatazz 2 el 13. Dos noches para comprobar si ese salto al pop electrónico funciona igual de bien fuera de Tulsa.



