Marcelo Criminal vuelve con ‘Falto de Consuelo y Oro’, un disco que confirma que el murciano tiene algo que decir más allá de lo que cualquier etiqueta pueda contener. Y lo demuestra con ‘El tío que riega el campo de golf’, una balada de piano que esconde más verdad de la que aparenta.

La premisa es sencilla y, por eso, brillante. Cualquier persona, da igual lo anodino de su trabajo, piensa en las cosas que importan. La sensibilidad no es patrimonio exclusivo de quienes se dedican al arte. Marcelo se mete en la cabeza de un tipo que riega un campo de golf y lo que encuentra ahí dentro es enorme.
El personaje se declara «un optimista» que intenta disfrutar de «las últimas gotas de sol». No pide mucho. Solo estar presente en lo que tiene delante. Después viene el golpe más hondo: «Todo lo que hice ayer y lo que me queda que hacer se basa en aprovechar lo que me queda de vida». Así, sin adornos.
Y cuando la canción plantea qué pasaría si ese trabajo desaparece, la respuesta es limpia: «No todo en la vida va a ser trabajar». Tú no eres tu empleo. Aunque seas el tío que riega el campo de golf, eso no te define.
Después de ‘La última casa de apuestas’, este nuevo disco mantiene lo que hace especial a Marcelo Criminal: la capacidad de encontrar lo universal en lo diminuto. Una balada pop de piano sin artificios, construida sobre una idea que cualquiera puede sentir como propia.
‘Falto de Consuelo y Oro’ ya solo con ese título dice bastante. Faltos de consuelo andamos muchos. De oro, casi todos.



