La banda liderada por Íñigo Bregel publica ‘No queda nada’, tercer adelanto de ‘NO’, su próximo disco. Una canción que bebe directamente de la canción ligera española de los sesenta y los setenta para contar una ruptura sin anestesia.

El punto de partida es claro: una relación enquistada que necesita que alguien diga basta. Y Los Estanques son los que dan el portazo. Lo hacen con dramatismo, con rabia y con una melodía que mira de frente a figuras como Nino Bravo y Rocío Jurado. No es homenaje decorativo. Es apropiación libre.
Ellos mismos lo explican así: «Es una canción con aires de canción ligera de los años sesenta y setenta, rabiosa, que pide una despedida que claramente hace falta: la ruptura de una relación que se ha enquistado y que ya no hace bien ni a uno ni a otro. Alguien tiene que ser el que diga adiós, y somos nosotros, no sin antes recordar a quien tenemos enfrente algunas de las razones por las que todo esto se ha acabado».
‘No queda nada’ es también el tercer single de su nueva etapa junto a Calaverita Records y Sonde3. Y lo interesante es ver el mapa que están dibujando con cada entrega. ‘Ya te vale’ era pop-rock luminoso de raíz británica. ‘Esa boca de cristal’ se movía en la neopsicodelia atmosférica. Ahora llega la gran canción melódica española.
Tres singles, tres registros distintos. Eso dice mucho de lo que puede ser ‘NO’ como disco. Los Estanques no están eligiendo un carril. Están reivindicando un pop libre que cabe en muchos sitios a la vez, desde la psicodelia hasta el cancionero popular español. Mezclar a Nino Bravo con lo que esta banda lleva haciendo años no es un capricho. Es una declaración de intenciones.



