Luis Álvarez Borrero firma con ‘Amaia, Plano secuencia’ (Sílex Ediciones) la primera obra editorial dedicada en exclusiva a recorrer la trayectoria de Amaia Romero. Casi 300 páginas que rastrean su vida pública desde mucho antes de que la Academia de Operación Triunfo la pusiera en el mapa en 2017.

El libro no trae entrevistas realizadas para la ocasión. Tampoco revelaciones inéditas ni tesis musicales del autor sobre la artista. Lo que ofrece es una exhaustiva recopilación de declaraciones y apariciones públicas, tanto suyas como de su entorno, con las que va construyendo un retrato cronológico. Funciona más como un profundo dossier de prensa que como una narración vital.
Ahí están sus inicios y la formación musical recibida en Pamplona, los rasgos de su personalidad infantil, sus lazos familiares y un pasado televisivo previo a OT que estaba menos documentado. También el proceso de gestación de su álbum de debut, ‘Pero no pasa nada’ (2019). Son los huecos que el libro viene a rellenar.
El desequilibrio, sin embargo, es evidente. La Amaia de finales de la década pasada ocupa mucho más espacio que la de los últimos años. Tres discos notables después, su etapa más interesante musicalmente hablando queda en segundo plano. El peso recae sobre la Amaia famosa, no sobre la Amaia música. Y eso se nota.
Con tres álbumes a sus espaldas, Amaia se ha ganado algo que pocos artistas surgidos de un talent show consiguen: respeto transversal. Nadie en España se mueve entre el mainstream y el indie con tanta naturalidad. El libro no ignora eso, pero tampoco lo explora con la profundidad que merecería.
La estructura de capítulos cortos facilita la lectura y absorbe bien los pequeños saltos temporales que el autor propone. El título hace referencia a aquel plano secuencia en TVE para presentar «Tengo un pensamiento», uno de esos momentos que quedaron grabados en la memoria colectiva de sus seguidores.
Para quien haya seguido a Amaia desde el principio, las novedades de peso escasean. Para el fan que quiera tener cada dato, cada declaración y cada episodio público reunido en un solo lugar, aquí hay material de sobra. Casi 300 páginas que confirman algo que ya se intuía: la historia de Amaia da para un libro. La pregunta es si daba para este libro o para otro distinto.


