Will Hoge demuestra en Madrid que las buenas canciones siguen ganando batallas

Will Hoge se plantó en el Canopy by Hilton Madrid Castellana con banda al completo y quince discos a la espalda. El resultado fue una de esas noches donde todo encaja: voz, banda, repertorio y un público que sabía exactamente a qué había venido.

El estadounidense arrancó solo. Guitarra acústica y “Favorite Waste Of Time”, de aquel The Wreckage (09), el disco que grabó tras el accidente de motocicleta que casi le cuesta la vida. Un regate inesperado para quienes esperaban formato eléctrico desde el primer segundo. Funcionó.

Luego apareció el guitarrista. Juntos, “Growin’ Up Around Here”, de Small Town Dreams (15). Otro disco que compite por lo más alto de su discografía. Hoge no olvida reivindicar material antiguo en sus directos, y eso dice mucho de cómo entiende sus propios conciertos.

Cuenta atrás para el BIME Bilbao 2026Bilbao se llena de industria y directos que mezclan pop latino, punk, kraut rock y rap exp
–días

A partir del tercer tema, banda completa: bajo, batería y teclado. “Still A Southern Man” elevó la temperatura con empaque y poderío. Pero la noche no fue solo volumen. “Cold Night In Santa Fe” y “Tenderhearted Boys” trajeron la intimidad más descarnada. Esta última, dedicada a sus hijos, la cantó sentado al piano con una delicadeza que puso el silencio del Canopy a trabajar.

Ese equilibrio entre músculo y fragilidad definió toda la actuación. Hubo canciones que no respetaron el patrón de estudio. Otras que ni siquiera estaban en el setlist. Todo transmitía libertad, cuajo, naturalidad. En “Til’ I Do It Again”, con sus referencias al vino, Hoge señaló un expositor de botellas en la pared y se permitió bromear. El tipo se siente cómodo en cualquier registro.

El cierre fue otra cosa. “Middle Of America”, “Pocket Full Of Change” y “Another Planet” encadenadas, sin respiro. Épica pura. Canciones que podrían haber firmado Springsteen, Petty o Mellencamp en sus mejores épocas. El sabor de boca fue el de un concierto que termina exactamente donde tiene que terminar: arriba del todo.

Hoge llegaba a Madrid con Sweet Misery (25) bajo el brazo, uno de los discos más directos e incisivos de su carrera. Quince álbumes de estudio, una voz con quebranto permanente y esos ramalazos de soul que le emparentan con otro habitante de Nashville, Mike Farris. No es un nombre habitual en los tops de la crítica. Probablemente no cambie la vida de nadie con un solo disco. Pero lleva más de dos décadas haciendo lo mismo —rock americano de raíces cantado desde las entrañas— sin dar un paso en falso. Y cuando suena así en directo, queda claro que una buena melodía vocal sigue siendo un ingrediente imbatible.

La música indie, en tu WhatsAppNoticias, discos y conciertos en el canal de Escena Indie. Gratis y nadie ve tu número.
Unirme al canal

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *