Las Novias lanzan ‘Anatomía de un frío universo’ tras cuatro décadas de resistencia

Las Novias publican ‘Anatomía de un frío universo’, un disco construido con la paciencia de quien lleva casi cuarenta años imponiendo su propio ritmo. El álbum llega precedido por cinco singles y con una filosofía clara: no regalar nada al vértigo de la industria.

Cinco adelantos han ido marcando el camino hasta aquí. Primero ‘Aguanta, corazón’, ‘Cordelia’ y ‘Día a día’. Después, ‘Tequila por amor’ y ‘La sostenido’. Uno cada dos meses, con intención: que cada canción tuviera tiempo de calar antes de soltar la siguiente. «Preferimos que todo el tiempo, el dinero y el esfuerzo invertido en el proceso creativo pueda verse compensado con la visibilización de nuestro disco», explican.

Esos dos últimos singles muestran las dos caras del grupo con nitidez. ‘Tequila por amor’ es nervio y crudeza. ‘La sostenido’ es densidad envolvente, tiempo medio, orfebrería atmosférica. La banda se mueve entre ambos extremos sin elegir bando. Hay momentos cercanos al punk como ‘LF’, trazos más blueseros como ‘No’ o ‘¿Quién?’, y paisajes densos que respiran despacio. Lo que manda es el estado anímico, no la comodidad del patrón.

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–días

Ellos mismos sitúan el parentesco más directo con ‘Todo/nada sigue igual’, aquel disco del 94. «En ambos se adopta la posición del observador haciendo ejercicio de disección emocional. No se mira la herida cuando sangra con el ímpetu de la juventud, se mira desde la mesa de autopsia haciendo crónica de la distancia, del aislamiento, y del inhóspito entorno». La diferencia está en el origen: entonces la sobriedad venía de la rabia y el desencanto. Ahora nace de lo que definen como «resignación lúcida y la sabiduría del que conoce el terreno que pisa». Ambos discos, dicen, describen «la geología del desierto que queda después del incendio».

El camino entre ‘Invicto’ (2014) y ‘Detente Bala’ (2022) fue largo. Ocho años. En medio cayeron la gira de conmemoración de los treinta años por España y México, la grabación del doble directo ‘XXX’ en la sala Changó de Madrid en 2018 y una pandemia que paralizó todo. Que ahora hayan tardado cuatro años les arranca una sonrisa socarrona. «Pensar que nos sentimos más activos ahora es una fina ironía que nuestro humor socarrón acepta con agrado. Imponer nuestra propia velocidad es un acto de resistencia».

Cada disco de Las Novias viene envuelto en un proceso que va mucho más allá de las canciones. Portada, arte interior, fotos, colores, elección del primer single. Todo pensado como un objeto completo. «Todos esos vagones van siendo decorados delicadamente pensando principalmente en los seguidores, para que disfruten del viaje musical en todo su esplendor estético». Componen, dejan las canciones en la estantería, comprueban cómo se comportan con el paso del tiempo. Un método lento que no pide perdón.

Sobre Enrique Bunbury, que iba a colaborar en el disco pero finalmente no pudo, el grupo lo despacha con elegancia y algo de mala leche: «Lo bueno de no haber concretado la colaboración es que nos ahorramos la discusión de a quién de los dos nos pondrían en la voz la reverb más bonita». La relación sigue intacta, hecha de respeto y distancia geográfica. Sin presión, sin atosigarse.

‘Anatomía de un frío universo’ es el disco de un grupo que se acerca a los cuarenta años sin prisa por demostrar nada. La dignidad de seguir cantando desde el desierto, como ellos mismos lo definen. Ni más ni menos.

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